domingo, 12 de enero de 2020

Se atrevería a saltar la visita al Coliseo o al Vaticano en un viaje a Roma?


No había escapatoria! Por más que se intentara, no había otra salida que avanzar con el denso flujo de la sudorosa multitud.


Un desafortunado turista tomó fotografías de los paneles explicativos, sin poder detenerse,  ni mucho menos leerlos, antes de ser arrastrado hasta la siguiente obra maestra oculta a la vista.

Miguel Ángel fue un genio visionario para pintar no sólo las paredes de la Capilla Sixtina del Vaticano, sino principalmente sus techos.  Más de quinientos años después, al menos los techos, se pueden admirar sin obstáculos por muy apretada que esté la marea humana bajo ellos, y por más tensos que estén los músculos del cuello.



Este fue el Museo del Vaticano, con sus galerías interminables llenas con algunas de las mejores piezas que la civilización occidental haya producido. Numerosas obras destacadas ocultas a la vista por la presencia de los turistas, muchos de los cuales intentaban aprovechar al máximo una experiencia única en la vida.

Este, era un día de la semana a principios de otoño, cuando los viajeros en la mayoría de los destinos esperan que la temporada alta de turistas finalmente dé paso a una apariencia de civismo. No en Roma, ni en el Vaticano.


 "Los recuerdos algún día se volverán hermosos cuando las últimas sombras se hayan desvanecido en nuestras mentes", escribió Mark Twain en su famoso diario de viaje a través de Europa. Pareciera que las grandes masas de turistas que se aferran a los grandes tesoros de la humanidad sufrieran de amnesia para lograr que sus recuerdos brillen.

Pero, un momento! Hay otro camino, y ni siquiera tiene que renunciar a una visita a un lugar como Roma.

Al dia siguiente, después de la sofocante experiencia zombi en el Museo del Vaticano, vamos al Museo de Palazzo Massimo alle Terme, miramos furtivamente por encima del hombro, y nos preguntamos "¿Dónde está la gente?"

El arte del Vaticano es insuperable, pero en Palazzo Massimo alle Terme podemos encontrar un Discóbolo de 2,000 años de antigüedad, y nos preguntamos: “cómo se puede poner una expresión tan humana en el Boxeador de bronce?”  Y en este museo, podemos girar alrededor de él y admirarlo desde todos los ángulos sin ningún otro turista a la vista.

Todo se reduce a la aceptación de que no podrá  ver las cinco atracciones principales de la ciudad.  Lo  que perderá es la satisfacción de decir  - "Estuve en la Capilla Sixtina" -  pero a la vez obtendrá una verdadera experiencia de viaje y un sentido de aventura para salir de los recorridos comunes.

Así es como esta filosofía podría ponerse en práctica en una visita a Roma, aún cuando para algunos podría parecer un sacrilegio:

·      Salte la visita al interior del Coliseo. No se preocupe, lo verá perfectamente desde fuera. En vez de ello, pruebe las Termas de Caracalla. Los restos de las termas, que utilizaban 1.600 personas a la vez en la época romana, son impresionantes y allí podrá admirar maravillosos mosaicos en el piso.

·      Vea 10 grandes pinturas de cerca, en lugar de ver 100 detrás de un bosque de palos para selfies. Para ello, vaya al Palazzo Doria Pamphilj. La historia cuenta que cuando el papa Inocencio X vió su retrato hecho por Velásquez, el pontífice exclamó "¡Troppo Vero!", (Demasiado real!), y lo escondió al público por mucho tiempo. Muchos lo consideran el mejor retrato de la historia, aunque las hordas de turistas no lo saben.

·       Roma está tan cargada del mejor arte que la lista de alternativas es infinita. ¿Demasiados hombros sudorosos para obtener una buena toma de las estatuas del legendario Bernini en la Piazza Navona? Diríjase a Santa Maria della Vittoria un poco apartada y verá quizás su obra más grande, la escultura que representa "El éxtasis de Santa Teresa". No diré más, pero lea el texto del panel que está en la iglesia y encontrará un pasaje bíblico que podría hacer sonrojar a “Las Cincuenta Sombras de Grey”.

Este es sólo un consejo ya que lo último que necesita un turista intrépido es que alguien le diga dónde ir.  Así es exactamente como el turismo se convirtió en overtourism.

Para  Mark Twain en el siglo XIX, el "placer más noble" de su gran viaje fue " la idea de ser el primero en…". Luego vino a Roma y se dió cuenta que es casi imposible ser el primero en.. Se preguntaba: "¿Qué hay para que yo toque y que otros no hayan tocado?".
El desafío para el siglo XXI es casi el opuesto: en lugar de que el viajero toque algo, el desafío es cómo ser tocado por algo, encontrar algo inspirador en este abrumador mundo del turismo de masas.
Sólo tiene que salir de la ruta clásica. Y con un poco de imaginación, esto se puede hacer incluso dentro de Roma.

Artículo de Raf Casert. Associated Press. 29/05/2018
Traducción libre de Elena Beatriz Talledo.

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